Publicado el 05-15-2008
'Ana en el trópico' gana elogios de la crítica
Por VILMA E. MUISES
Especial para Visión Latina
Por dos meses consecutivos, la obra que resalta al emigrante y al exiliado cubano "Ana en el trópico", bajo la dirección de Marcos Casanova, se mantuvo en los escenarios del Hispanic Theater Guild de Miami, más conocido como Teatro 8 en Miami.
La pieza teatral, que despierta memoria colectiva sobre las huellas que deja un pueblo en tierra extranjera, fue escrita originalmente en inglés por Nilo Cruz y distinguida con el premio Pulitzer. Cruz se convirtió en el primer latino merecedor de ese galardón en drama.
La obra, traducida al español por el propio autor, se presentó en distintas ciudades de Estados Unidos, hasta llegar a Madrid y recorrer 16 países de Europa.
El argumento gira en torno a una familia cubana que, a finales de los años 20, instala su fábrica de tabaco en un poblado cercano a Tampa, Florida. Traen sus propias costumbres de Cuba: elaborar cigarros a mano, trabajar toda la familia en ese bien común y escuchar al Lector mientras trabajan. El Lector es un personaje típico traído de la Isla, cuya finalidad es entretener a familia y empleados leyéndoles una novela; en este caso el libro elegido es "Ana Karenina" de Tolstoi.
El tema del libro y el personaje de Ana, sensual y trasgresor, se instalan en los sentimientos de los oyentes, desde los más puros hasta los más bajos, perturbando la armonía de la familia y su entorno.
Los actores que forman el elenco tienen todos, sin excepción, su protagónico; se destacan por el trabajo psicológico que logran en sus personajes, ayudados por diálogos frescos y espontáneos, permitiendo a cada uno expresar sus sentimientos más íntimos.
Las tres mujeres que intervienen, Martha Velasco como Ofelia, la madre; sus dos hijas: Conchita interpretada por Grettel Trujillo y Marela, por Cecilia Isis Torres (es su primera actuación en español) están por igual magníficas en el desempeño de sus papeles. Velasco es la madre y esposa rígida pero conciliadora, capaz de comprender y perdonar. Grettel Trujillo tiene un papel clave en la obra. Ella es el personaje de la novela, ella es Ana en el trópico, la mujer insatisfecha, frustrada, en busca de nuevas emociones; marcando un abierto contraste, la joven hermana, Cecilia Torres, transmite la frescura de la adolescencia, incapaz de callar las verdades. Ambas, al igual que Velasco con una estupenda inflexión de voz y convincentes en sus personajes.
La parte masculina interpretada por: Germán Barrios como Santiago, el padre de familia, poniendo en el escenario su larga trayectoria y experiencia. Ariel Texidó es Palomo, esposo de Conchita, quien irá creciendo en su actuación hasta llegar a una excelente caracterización.
Raúl Durán está muy bien logrado en su papel del empleado y confidente: Cheché. Crea en el espectador esa sensación de rechazo, al mismo tiempo que Carlos Garín, como el Lector, genera apoyo y simpatía. Esta perfecta dualidad (al igual que las hermanas) solo se logra de la mano de un buen director como Marcos Casanova.
En cuanto a la puesta en escena, el diseño de escenografía y vestuario, también a cargo de Casanova, estuvieron de acuerdo a las posibilidades. El vestuario concuerda con la época. La escenografía se acomoda al espacio, pequeño, del Teatro 8: un conjunto de siete sillas que cambian de posición - desplazadas por los mismos actores - indicando distintas escenas y tiempos, que son numerosos; hay momentos en que estos movimientos distraen al espectador y cortan la magia lograda. También la iluminación con contraste de luz y sombra, sumada a la música que incide en distintas situaciones, ayudan a la ambientación; ambas inteligentemente manejadas por Eduardo Andrés con el diseño de Pedro Ramírez.
"Ana en el Trópico" es una obra dramática; resalta al emigrante y al exiliado cubano, despierta memoria colectiva sobre las huellas que deja un pueblo en tierra extranjera y cómo el avance de la revolución industrial rompe mitos y tradiciones de nuestras raíces.
En mi opinión, este magnífico teatro que estamos disfrutando en Miami, debería tener la oportunidad de poder presentarse nuevamente, no solo en nuestra ciudad sino también poder llegar a otros escenarios del estado, por su calidad y por el tema tan universal que abarca. Realmente, yo lo recomiendo.
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